jueves, 15 de noviembre de 2012

14-N jornada de acción y solidaridad entre la indignación y el miedo


La Confederación Europea de sindicatos organizó una jornada de protesta contra las desiguales medidas de austeridad tomadas por los gobiernos europeos para salir de la crisis. La situación generada es de tal incertidumbre que ha situado a varios países al borde del precipicio alimentándose un clima de descontento social creciente.

En España, al igual que otros países europeos, el malestar social ha ido en aumento como consecuencia directa de los efectos de las medidas. El gobierno de Mariano Rajoy, en contra de lo que prometía en la campaña electoral hace justo un año, ha aprobado recortes en servicios públicos, reducción de los salarios y aumento de impuestos, entre otras medidas, al tiempo que ayuda a los causantes de la situación con dinero público.

La crisis y los remedios propuestos hasta ahora, se están llevado por delante millones de empleos. En muchos hogares se ha instaurado una auténtica "economía de guerra" familiar. Los efectos de la crisis, son graves y están empujando a la gente a sentirse profundamente insegura. La miseria y las dificultades aumentan en todas partes, impactando especialmente a los más desfavorecidos. Cada vez más familias tienen dificultades para llegar a fin de mes, no tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos o tienen retrasos en los pagos domésticos. Los ciudadanos asistimos atónitos al devenir de los acontecimientos, viendo cómo nuestra riqueza financiera y patrimonial se devalúa, las opciones de empleo disminuyen dramáticamente y la calidad de vida se deteriora a pasos agigantados.

La respuesta a estos fenómenos sociales no puede ser menos democracia, menos participación ciudadana y más manipulación. No puede ser, que quienes provocaron la crisis, estén beneficiándose de ella.

No podemos asistir impasibles ante el desmantelamiento de las conquistas sociales que tantos años costó conseguir y ante las injustas medidas que se están tomando para combatir una crisis que ha provocado un modelo económico especulativo, mientras se desvían fondos públicos para arreglar problemas que han creado unos pocos.

La huelga general convocada en nuestro país ha tenido un seguimiento escaso, no por falta de motivos o de ganas. Hay que tener en cuenta que más de cinco millones de parados no tienen trabajo y muchos asalariados de las pequeñas empresas no están en condiciones económicas y ambientales para hacer la huelga.

Sin embargo, la asistencia de los ciudadanos a las manifestaciones ha sido masiva y no debe caer en saco roto. No es posible que no haya otras fórmulas para reducir el déficit y salir de la crisis, como dicen desde el gobierno. Todo apunta a que estas recetas interesan a unos pocos y perjudican a la mayoría.

La respuesta ciudadana está siendo clara y tiene que continuar en esta línea. En las últimas semanas se viene demostrando que la presión social puede cambiar algunas decisiones. Tenemos que exigir que los gobiernos acuerden con los representantes sociales, qué modelo social queremos tener y cómo debe financiarse. Apostamos por una sociedad más formada e informada, más participativa y exigente.

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