viernes, 18 de noviembre de 2011

PELEA POR LO QUE QUIERES

1. El próximo 20 de Noviembre los españoles nos jugamos mucho. Hoy más que nunca no es lo mismo que gobierne la izquierda a que lo haga la derecha, que el Presidente del Gobierno sea Rubalcaba a Rajoy. No es lo mismo que gobierne el Partido Socialista decidido a pelear por acabar con la crisis y crear empleo, a otro presidido por Rajoy que utilizará la crisis como coartada para acabar con aquello en lo que nunca creyó la derecha: el Estado del Bienestar.

2. Rubalcaba da seguridad frente a las incertidumbres de Rajoy. Un líder, Rubalcaba, que cree lo que dice frente a un Rajoy que lee lo que dice. Y Rajoy lee lo que dice porque no quiere decir lo que cree para no alarmar a los españoles y españolas con la política de ajuste del Estado del Bienestar, que tiene previsto realizar en caso de llegar a gobernar.

3. Rubalcaba da seguridad frente a las incertidumbres de Rajoy. Seguridad a los desempleados garantizando la cobertura en las prestaciones por desempleo. Seguridad para la educación y la sanidad garantizando la suficiente financiación pública y lograr que siga siendo universal y gratuita. Seguridad para los trabajadores frente a la inseguridad que Rajoy proyecta sobre ellos: su programa electoral recoge quitar de los convenios colectivos a las PYMES, lo que genera incertidumbre en la mayoría de trabajadores y trabajadoras. Seguridad a los pensionistas frente a un PP que quiere, cada dos años, revisar el sistema público de pensiones. Un PP que no garantiza más que mantener y no aumentar la cuantía de las pensiones, en especial de las mínimas tal y como ha hecho el PSOE en sus años de gobierno. Rubalcaba y el PSOE damos seguridades al conjunto de españoles, especialmente a los que menos tienen, frente a un Rajoy que da seguridad sólo a los de arriba.

4. Los españoles y españolas saben que Rubalcaba es un líder eficaz. Lo ha demostrado allí donde ha desempeñado tareas de gobierno, la más reciente, al frente del Ministerio del Interior donde ha reducido a mínimos históricos los índices de delincuencia y ha llevado a ETA a su práctica desaparición. Mientras de Rajoy poco o nada positivo se recuerda: se cumplen 9 años de la catástrofe del Prestige que él malgestíonó; y como Ministro de Educación recortó el presupuesto de becas y al frente del Ministerio del Interior, disparó los índices de delincuencia.

5. El PP es la derecha de siempre, la que se fue mintiendo en 2004. A quienes Rajoy acompañó en los años de gobierno del PP son quienes le acompañan en la actualidad: Aznar, Cañete, Trillo, Montoro, Mayor Oreja, Arenas... junto a nuevas incorporaciones como González Pons.

Los españoles saben bien cómo gobierna el PP cuando tienen el poder absoluto: recortan absolutamente todo: El PP con poder absoluto es igual a recortes absolutos. La intensidad y gravedad de los recortes del PP son proporcionales a su poder. No hay más que ver lo que hacen en Madrid con la educación pública recortándola mientras mantienen privilegios fiscales a los colegios privados.

6. La nueva etapa de la crisis en Europa exige que los europeos hagamos una nueva política económica. El ajuste sólo no funciona, está llevando a Europa a la parálisis. Rubalcaba propone aplicar una política de austeridad inteligente: combatir el despilfarro, racionalizar la administración pública, y combinarlo con programas europeos de inversión pública que reactiven la economía y creen empleo.

7. Rubalcaba es el cambio de política económica, el cambio para continuar avanzando mientras que el cambio de Rajoy es de marcha atrás. Volver a 1996 es dar marcha atrás; derogar leyes como la del aborto, matrimonios homosexuales, cuestionar la ley de igualdad... Es un retroceso. Con Rubalcaba afianzaremos los avances en derechos y libertades de una España diversa frente al país uniformado que quiere Rajoy.  Hay que continuar avanzando en derechos, no dar un paso atrás.

8. Esta crisis se combate mejor desde la solidaridad que desde el egoísmo. Dar el poder absoluto al PP no es la solución, sino que empeorará el problema. Si el PP tiene todo el poder, los parados no estarán mejor sino peor, porque bajará la protección al desempleo. Las mujeres no estarán mejor sino peor, porque se echarán para atrás las políticas de igualdad; los trabajadores de las PYMES no estarán mejor sino peor, porque los sacarán de los convenios y quedarán indefensos. Las familias no estarán mejor sino peor, porque la sanidad y la educación no estarán garantizadas. ¿Quiénes estarán mejor? Los que siempre están mejor con el PP.

9. Tenemos un Estado social porque el PSOE ha tenido siempre la fuerza necesaria para construírlo y defenderlo. Un PSOE fuerte es una garantía para muchas personas, para muchos derechos y para muchas libertades. Por eso necesitamos los votos, que son toda nuestra fuerza. Un PP con todo el poder en la mano y un PSOE débil no puede ser lo que desea un progresista. No es lo que España necesita; y desde luego, no es la solución para los parados, para los trabajadores, para las mujeres, para quienes deben tener la tranquilidad de saber que la sanidad y la educación están aseguradas pase lo que pase.

10. Los progresistas no están indecisos cuando se trata de la educaión y la sanidad públicas y para todos. No hay progresistas indecisos sobre los derechos de los trabajadores, ni sobre la igualdad entre hombres y mujeres, ni sobre repartir los costes de la crisis equitativamente y que paguen más lo que tienen más.

Si no estamos indecisios en las ideas ni en los valores, en lo que tenemos que defender y en lo que queremos conquistar, tampoco hay que estarlo para ir a votar por ello. Y hacerlo por quien puede defenderlo con más eficacia, porque lo hemos hecho siempre: el Partido Socialista.

El pesimismo, la indiferencia y la nostalgia del pasado son de derechas. Y además, nunca han resuelto un problema. Ni crean empleos, ni dan becas ni mejoran la democracia. Por eso los progresistas no nos podemos permitir caer en el pesimismo ni en la indiferencia ni en la nostalgia. Lo nuestro es el compromiso y creer en el futuro. Aunque hoy la crisis nos agobia, podemos construir una sociedad distinta y mejor. Más justa, más solidaria y más democrática. Y hay que hacerlo con los votos.




 

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