viernes, 27 de enero de 2012

El PP votó EN CONTRA

El PP de Membrilla votó en contra de la Moción que presentaba el Grupo Socialista del Ayuntamiento de Membrilla, en la que se pedía al gobierno regional que anulara la decisión de privatizar la gestión del Hospital de Manzanares. Ya sabemos de qué lado está el PP de Membrilla en la causa del Hospital, del lado de la Sra. De Cospedal, del lado del ideario privatizador de la sanidad. Utilizan la ambigüedad para no posicionarse y no saben ni quieren decirle al gobierno regional que dé marcha atrás en su decisión de privatizar la gestión del Hospital de Manzanares.


A su vez el PP presentó una moción alternativa, de carácter político porque se amparan en descalificaciones hacia el anterior gobierno regional para justificar la decisión de privatizar la gestión del Hospital. Tratan de congraciarse con el Hospital, con sus trabajadores diciéndoles que lo hacen muy bien y que son muy buenos, pero no se atreven a dar el paso de decirle a su partido que suspenda esta decisión. ¿De qué parte están? ¿De su partido o de la inmensa mayoría de los ciudadanos que se han manifestado en defensa de la sanidad pública? Está claro. Obedecen a la doctrina de partido.

Tratan de moverse entre dos aguas, de jugar a la indefinición. Son ambiguos porque no quieren quedar mal con nadie. Pero es que esto no admite medias tintas. ¿O estás o no estás? Si defienden los intereses de Membrilla, deben estar con lo que piensa la inmensa mayoría, deben estar con su hospital y con las reivindicaciones justas y legítimas de este, porque se trata de la sanidad, y la sanidad no puede ser nunca un negocio.

Tiene gracia la moción que presentan los señores del PP minutos después de presentar la nuestra. Parece que estaban esperando a que presentáramos la moción para contraponer ellos la suya. En ella hablan del señor Echániz, consejero de Sanidad, pero no dicen que este señor estuvo dos días antes de la funesta decisión en Manzanares cantando las excelencias y alabando las bondades del Hospital a los mandamases de la comarca. Y dos días después dice que es inviable. Esto es una tomadura de pelo a todos los ciudadanos de la comarca y a estos señores del PP, quiénes por mucho que lo revistan o lo disfracen el tema, no tienen argumentos para defender la decisión. Se han reído de ellos en su propia cara, y por extensión de todos los ciudadanos de la comarca.

La crisis económica no puede ser un justificante para la privatización de la gestión sanitaria. Esto es más bien una cuestión de ideario de partido. En la Comunidad de Madrid y en la Comunidad Valenciana, ambas gobernadas desde hace mucho tiempo por la derecha, en las épocas de vacas gordas, han privatizado hospitales a diestro y siniestro, por lo que la excusa de que ahora la cosa está muy mal económicamente y hay que recortar en sanidad no es válida. Esto es mucho más sencillo. Creen en otro modelo de sanidad y tratan de implantarlo en Castilla La Mancha justificándose en la situación económica. A estos señores hay que decirles que no. La sanidad pública funciona bien y es el mayor logro de la igualdad social en los últimos 30 años de este país, desde que se implantó la Ley General de Sanidad allá por el 86 siendo ministro el malogrado Ernest Lluch. Su desmantelamiento o sus experimentos como el que pretenden implantar en Manzanares, supone el primer paso para la desigualdad ciudadana.

Hablan en la moción del PP de que dirigentes del PSOE apostaron por la gestión privada de servicios públicos. Pero, ¿cómo pueden comparar la gestión de algunos servicios con la sanidad? Parafraseando a la Plataforma sólo decir que dicha comparación es demagógica y vulgar y lo que trata es de desviar la atención. La gestión privada de un hospital y de la atención primaria, es distinta a cualquier otra cosa y a cualquier otra concesión, por estar afectada la protección de la asistencia sanitaria y de la salud, que es pública, gratuita y universal, y el sistema, en su conjunto, está amparado por la Constitución en su artículo 43, por las normas de la SS y por una Ley General de Sanidad, que es integradora de un único Sistema Nacional de Salud que afecta a la generalidad de la población. Por tanto, al tratarse de una materia especialmente sensible y amplia, tiene unos instrumentos legales especiales, que lo distingue del resto de materias como los servicios sociales o las guarderías.

Si estos señores creen en el modelo Alzira, si creen en el modelo sanitario de gestión privada del PP, que lo defiendan sin ambages, sin subterfugios, sin esconderse, sin escurrir el bulto, sin echar balones fuera, pero no traten de quedar bien con todas las partes sin decir absolutamente nada, porque no dicen nada nuevo en esta moción, no dicen nada más que vaguedades, como que se garantice la permanencia en el futuro del Hospital, la excelencia y permanencia de los servicios que prestan, que se tome en consideración la opinión de los profesionales del centro. No dicen nada más que vaguedades. Hombre, faltaría más que no defendieran lo que hay ahora mismo. Si todo esto ya está, todo esto ya lo tenemos. Lo que tenemos que conseguir es que todo esto se mantenga, que no se produzca una involución, que no volvamos hacia atrás. Lo que tienen que hacer es pedir al gobierno regional, que es de su color, que los experimentos los hagan con gaseosa, que no queremos gestión privada de los hospitales, porque la sanidad pública funciona bien, es un pilar del estado del bienestar que funciona, y lo que funciona no hay que tocarlo, y si hay errores, éstos se corrigen dentro del sistema sanitario público.

Creo realmente que lo que subyace verdaderamente en todo esto es la implantación de un sistema sanitario que no cree en lo público. Al PP no le gusta lo público, aborrece lo público. Y esto simplemente es un botón de muestra. Estos señores de la derecha han creído siempre que con la sanidad se puede hacer negocio y nosotros no. Ésa es la gran diferencia.

Por cierto. El 23 de noviembre del año 2006, el Pleno del Ayto de Membrilla aprobó por unanimidad, una moción en defensa de la autonomía del hospital, de la autogestión, de pertenecer al área sanitaria de Ciudad Real y de acabar con los desplazamientos innecesarios e incomodidades para los usuarios de nuestro hospital. El grupo socialista la apoyó sin reservas porque creíamos en ello y lejos de afinidades políticas pensamos que lo primero era el interés del pueblo. Sorprende ver una foto del año 2006, que circula por ahí en algún medio, al señor Martín de la Leona, actual y entonces portavoz del PP, y al señor Arroyo Villa, portavoz de CCD y autoproclamado el señor del cencerro, dos señores unidos entonces en las siglas del PP, empuñando una pancarta que decía “Membrilla, en defensa del hospital de Manzanares”. Hay que ver cómo cambia el cuento, Caperucita. ¿Dónde estaban estos señores en la manifestación del pasado 15 de enero? ¡HABRÁSE VISTO TAMAÑA HIPOCRESÍA!

Diego Moraleda Jiménez
Secretario General PSOE Membrilla

2 comentarios :

Anónimo dijo...

¿Tienes a bien de explicar porqué una gestión privada puede resultar perjudicial?. Se intuye en su articulo a quién puede beneficiar la gestión pública, pero ¿a quién beneficia la gestión pública?. Me gustaría valorar la posición a tomar desde todas las perspectivas, espero me sirvan de ayuda sus comentarios.

PSOE Membrilla dijo...

La gestión pública beneficia a todo el mundo. Una gestión privada puede resultar perjudicial desde el mismo momento en que no se trata por igual a todos los pacientes. La grandeza del sistema público reside en que se trata en igualdad de condiciones al que más tiene y al que menos tiene, al más grave y al menos grave. En cuanto hablamos de gestión privada de la salud, se va a hacer una distinción entre paciente "rentable" y paciente "no rentable". Los pacientes crónicos, ancianos sólo aportan gastos a esa sanidad calificada de privada y en la que como empresa que es busca el beneficio económico, por lo que es evidente que derivarán estos enfermos a hospitales públicos, con el consiguiente deterioro de la calidad de la asistencia sanitaria. Es decir, en vez de quedarte en Manzanares, te trasladarán a Ciudad Real u otro hospital público, con lo que ello supone de deterioro asistencial.