lunes, 5 de mayo de 2014

Las semillas de “Pocho Ferrer”

“….Cuando al mundo, triste, contemplo,
yo me afano y me impongo ruda tarea
y sé que vale mucho mi pobre ejemplo
aunque pobre y humilde parezca y sea.
¡Hay que luchar por todos los que no luchan!
¡Hay que pedir por todos los que no imploran!
¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan!
¡Hay que llorar por todos los que no lloran!
Hay que ser cual abejas que en la colmena
fabrican para todos dulces panales.
Hay que ser como el agua que va serena
brindando al mundo entero frescos raudales.
Hay que imitar al viento, que siembra flores
lo mismo en la montaña que en la llanura,
y hay que vivir la vida sembrando amores,
con la vista y el alma siempre en la altura».

Dijo el loco, y con noble melancolía
por las breñas del monte siguió trepando,
y al perderse en las sombras, aún repetía:
«¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!...»

Hemos querido empezar con este fragmento del poema “SEMBRANDO” de Marcos Rafael Blanco Belmonte, un pequeño homenaje a nuestro compañero Alfonso Moraleda que se fue de este injusto mundo el pasado sábado.

Los que más le echarán de menos serán sus familiares. A ellos, sobre todo a Diego, su hijo y compañero, queremos pedirles que nos presten palabras y recuerdos para tenerlo siempre en nuestra memoria.

Alfonso Moraleda, “Pocho”, como lo conocían los más mayores, no era hombre de grandes palabras ni de discursos huecos. Era hombre de hechos y de ejemplos. Siempre nos apoyó incondicionalmente. Asiduo asistente a mítines, primeros de mayo, asambleas y viajes. Los días de elecciones, nos abría las puertas de su casa y ponía a nuestra disposición sus medios y su familia.

Lo recordaremos como una persona sencilla, humilde militante de base, que se metió en el partido allá por el 87 animado por Antonio Márquez. De las conversaciones de andamio, paleta, fratás o llana, surgieron inquietudes por la defensa de la clase trabajadora, por estar con los que menos tienen y defender la justicia social. 

Su semilla prendió en su familia y también en nosotros. Que su ejemplo nos ayude a conseguir un mundo mejor.

“Hoy es el egoísmo torpe maestro
a quien rendimos culto de varios modos:
si rezamos, pedimos sólo el pan nuestro.
¡Nunca al cielo pedimos pan para todos!
En la propia miseria los ojos fijos,
buscamos las riquezas que nos convienen
y todo lo arrostramos por nuestros hijos.
¿Es que los demás padres hijos no tienen?...
Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre
y, en las guerras brutales con sed de robo,
hay siempre un fratricida dentro del hombre,
y el hombre para el hombre siempre es un lobo”.

Fragmento del poema “SEMBRANDO” de Marcos Rafael Blanco Belmonte

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