domingo, 3 de marzo de 2013

Origen y evolución de la participación política de las mujeres en la provincia de Ciudad Real


I. De los orígenes a los inicios de la II República Española.

Cada 8 de marzo se organizan en todo el mundo actos reivindicativos y de recuerdo de la lucha por los derechos de la mujer, la igualdad real con los hombres y la participación en la vida política y económica. El Día Internacional de la Mujer surgió de la reivindicación de los movimientos obreros y políticos en el tránsito del S. XIX al XX, ligados a la Revolución Industrial y a la lucha por el sufragio femenino.

En 1910, en la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, Clara Zetkin[1], dirigente comunista alemana, planteó la idea de declarar un mismo día en todos los países del mundo para reconocer a las mujeres y presionar para que sus demandas de igualdad fueran cumplidas. Surgió así la creación del Día Internacional de la Mujer.

De esta manera, el 19 de marzo de 1911 Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza fueron los primeros países en celebrarlo. Sin embargo, en 1913 después de una serie de discusiones se decidió cambiar el día al 8 de marzo, y así ha permanecido hasta la actualidad. En 1977 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional siendo fiesta nacional en algunos países.

Las primeras organizaciones femeninas

En España, el sistema político de la Restauración, diseñado en la Constitución de 1876, contemplaba que únicamente podían votar los varones mayores de 25 años cuya cuota mínima al tesoro por contribución territorial superase las 25 pesetas anuales, los industriales que tributaran más de 50 pesetas, los militares, miembros del clero, funcionarios de alto nivel y los titulados universitarios. A partir de 1890 pudieron votar todos los varones mayores de 25 años, pero las mujeres no pudieron votar hasta 1933.

A principios del siglo XX las únicas organizaciones femeninas eran las formadas por mujeres católicas de clase alta que se dedicaban fundamentalmente a la caridad. La primera que se interesó por el feminismo fue la Junta de Damas de la Unión Ibero-Americana de Madrid aunque limitaron sus ideales a las cuestiones sociales – mejores oportunidades en el trabajo y en la educación y supresión de la trata de blancas – dejando a un lado los derechos políticos. En 1906 crearon el Centro Ibero Americano de Cultura Popular Femenina y un periódico que salía tres veces al mes: La Ilustración de la Mujer. Revista Hispano Americana de Música, Letras y Artes[2].

Mujeres militantes del PSOE y la UGT como Otilia Solera, Carmen Jordán y Amparo Martín promovieron en los inicios del siglo XX la creación de grupos femeninos entre los que destacó la trayectoria de los formados en Madrid, Bilbao y Barcelona[3]. En 1904 se crea en Bilbao el primer grupo de mujeres socialistas de España[4]. Le siguió en el planteamiento de reivindicaciones sociales y políticas por parte de las trabajadoras, el Grupo Femenino Socialista de Madrid, el 25-III-1906. Participaron en su fundación seis mujeres, María Méndez, Purificación Fernández, Isabel Vega, Juana Taboada, María García y María Ruedas. En 1910 se convierte en la Agrupación Femenina Socialista, con el propósito de integrar un mayor número de mujeres en las filas del PSOE.

En 1915, Virginia González Polo[5], entre a formar parte del comité nacional del PSOE y en 1916 de la UGT. Virginia González desarrolló una intensa actividad política y sindical realizando numerosas excursiones de propaganda por toda España. Así el sábado 8 de diciembre de 1917, participó en un mitin de propaganda socialista y petición de amnistía, a favor del comité de huelga, de los militares presos y todos los demás condenados por delitos sociales y políticos[6], organizado por la sociedad obrera “La Esperanza” de Campo de Criptana. El acto se celebró en teatro Cervantes que resultó insuficiente para contener la gran aglomeración de público. Los palcos estaban ocupados por mujeres del pueblo.

El presidente de la sociedad obrera “La Esperanza” era Gregorio Ortíz. Disponían de un economato donde los socios podían adquirir los artículos de primera necesidad más baratos que en los comercios. Organizaban actividades para alejarlos de las “tabernas y demás centros de corrupción”. Intervino también en el acto Vicente Muñoz, otro dirigente socialista local, que apeló a la elevación de la cultura del pueblo mediante la educación. Exhortó a los trabajadores a unirse a las filas socialistas apartándose de las tabernas y del juego. Intervinieron también, José Lorente, presidente de los obreros de Alcázar de San Juan, Manuel Checa, farmacéutico y republicano Lerrouxista, Virginia González y Vicente Barrio.



En aquellos años, Carmen de Burgos[7], que firmaba como Colombine, desarrolla en El Heraldo de Madrid, una importante campaña de información y sensibilización sobre la igualdad de la mujer y el voto femenino[8]:

“CONFERENCIA DE COLOMBINE

Nuestra distinguida compañera la notable escritora, doña Carmen de Burgos Seguí dio anoche en el Centro Gallego una interesantísima Conferencia sobre «El feminismo».

La desigualdad legal en que se encuentran en España los dos sexos arranca para la señora de Burgos consideraciones inspiradas en la más estricta justicia. Cuando el Código penal impone la misma sanción a los delitos de ambos sexos, no se explica que, en cambio, el Código civil sea un Código de privilegio para el masculino.

Igualmente acertadas fueron las consideraciones hechas por Colombine sobre las deficiencias de la educación femenina en España y el modo de procurar corregirlas para que la mujer realice la elevada misión social que le corresponde”.


Margarita Nelken[9] publica desde 1916 en las páginas de El Día, una serie de artículos que titula “La Vida y las Mujeres” donde las pone en valor y reivindica una mayor igualdad[10]:

“Hace poco tiempo que la mujer española trabaja. Claro os que siempre ha habido en España mujeres que han trabajado pero fuera de las artistas y naturalmente, de las que ejercen oficios, la mujer española no participaba de lo que podríamos llamar "la vida activa".

Las excepciones no cuentan, y en general, la mujer española limitaba su actividad a los quehaceres de su casa, y cuando necesitaba, como se dice vulgarmente, "ganarse la vida", resignábase, a la fuerza, a empleos subalternos o a ejercer esa casi miseria que se llama labor femenina.

De unos años a esta parte todo ha cambiado. Ya no sólo ninguna mujer considera vergonzoso satisfacer por si misma sus necesidades, sino que muchas mujeres "que no lo necesitan" quieren, según el ejemplo dado por sus hermanas extranjeras, obtener, con su libertad material, la verdadera independencia, y muchas consideran más vergonzoso vivir a costa de un hermano o de cualquier pariente que ejercer una profesión o sujetarse a un empleo”.


En la provincia de Ciudad Real, las primeras organizaciones femeninas ligadas al socialismo nacen en Puertollano. A finales de junio de 1920, María del Carmen Fernández lanzó la idea de crear una agrupación socialista femenina en Puertollano[11]. En julio de 1920 se creó la Agrupación socialista Femenina de Puertollano presidida por María del Carmen Fernández[12]. La acompañaban en la directiva: Vicepresidenta, Luisa Moya, Secretaria: Olalla Illescas, Vicesecretaria: Carmen Ramírez, Tesorera: María López, Vocales: María Castellanos, Toribia Álvarez y Josefa Mansilla.

Durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) hubo un primer intento de reconocer el derecho de sufragio a las mujeres, pero sólo se llegó a aprobar para las elecciones municipales (que nunca se celebraron) y solamente para las mujeres cabezas de familia que eran electoras y elegibles. El Estatuto Municipal, del 8 de marzo de 1924 contemplaba[13]:

En el art. 51:
“Tendrán el mismo derecho de sufragio las mujeres cabeza de familia…… mayores de 23 años que no estén sujetas a patria potestad, autoridad marital ni tutela y sean vecinas con casa abierta en algún término municipal.”

En el art. 84:
“….son elegibles las mujeres cabeza de familia…..”

En plena dictadura de Primo de Rivera surge en Alcázar de San Juan, el 19 de febrero de 1925, la Agrupación Femenina Socialista.

El feminismo en los antecedentes de la II República

En la efervescencia cultural y política del período prerrepublicano encontramos el trabajo de un núcleo intelectual socialista femenino que dará grandes frutos en la Segunda República. La emblemática obra de María Cambrils, Feminismo socialista (1925), servirá como referente teórico para el desarrollo de una ideología de corte feminista profundamente enraizada dentro de los planteamientos de los partidos obreros, especialmente del Partido Socialista[14].

En el terreno de las letras destacaron mujeres socialistas como Isabel Oyarzábal Smith, quien en 1931 atesoraba una larga carrera como periodista, escritora y traductora. De profundas convicciones feministas, el triunfo de la República acrecentó sus inquietudes políticas y ese mismo año se presentó en la candidatura del PSOE.

En este período brilló también la personalidad de la socialista Hildegart Rodríguez, cuyo trágico final -asesinada a la temprana edad de 21 años por su propia madre, también socialista y defensora de la maternidad en solitario- truncó una de las carreras intelectuales más vertiginosas y prolíficas de la Segunda República. Afiliada al PSOE y a la UGT con 14 años y licenciada en derecho a los 18 años, exploró el mundo de la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres con sus investigaciones en el terreno de la libertad sexual y la separación entre sexo y reproducción voluntaria.

En la abogacía destaca el nombre de la socialista Matilde Huici, especialista en temas de protección a la infancia. Fue abogada del Tribunal Tutelar de Menores de Madrid y directora general en el Ministerio de la Gobernación en 1931. Matilde Huici participó en el Consejo de Protección de Menores, desarrollando una labor en la que prevalecía la idea de modificar la tipología de la protección a menores, hasta ese momento monopolizada por las instituciones y planteamientos religiosos, convirtiéndola en una protección estatal y laica.

A pesar de no participar directamente en política, queremos destacar la figura de la pedagoga, jurista, abogada y escritora feminista Leonor Serrano de Pablo, nacida en Hinojosas de Calatrava, el 22 de febrero de 1890 y fallecida en Madrid el 24 de abril de 1942, que sufrió destierro en la Dictadura de Primo de Rivera en 1926 y finalizada la Guerra Civil el Tribunal de Responsabilidades Militares le abrió expediente y se la jubiló anticipadamente por “cuestiones oficiales”[15].

Las mujeres en la Segunda República Española

Tras la celebración de las elecciones municipales el 12 de abril de 1931 y la proclamación de la República, en las elecciones generales del 28 de junio de 1931, curiosamente las mujeres pudieron ser elegibles pero no electoras.

Así lo determinó un decreto del 8 de mayo de 1931 que modificaba la Ley Electoral Vigente y declaraba elegibles como diputadas a las mujeres mayores de 23 años:

“Artículo 3: El artículo 4 de la Ley se varia en el sentido de reputar como elegibles para las Cortes Constituyentes a las mujeres y a los sacerdotes”[16].

Las elecciones a Cortes Constituyentes de 1931, las primeras realmente libres en nuestro país, fueron de gran complejidad por las coaliciones entre partidos y el sistema de listas abiertas. El sistema favorecía a las coaliciones electorales amplias, la circunscripción electoral era la provincia en lugar de los distritos, se eliminó el artículo 29, se rebajó la edad de voto de los 25 a los 23 años y podían ser elegidos como diputados los sacerdotes y las mujeres aunque estas últimas no tenían todavía derecho al voto[17].

Resultaron elegidas diputadas tres mujeres: Clara Campoamor (Partido Republicano Radical) por Madrid, Victoria Kent (Partido Radical-Socialista) por Madrid y Margarita Nelken (Partido Socialista) por Badajoz, que tuvieron un gran protagonismo en el debate constitucional, sobre todo en lo referente al sufragio femenino que solo defendió ardientemente Clara Campoamor. Sus posturas no fueron unánimes. Es muy conocida la opinión de Margarita Nelken opuesta al sufragio femenino, según su argumento, con el nivel de preparación que la mujer tenía en ese momento, el clero influenciaría el sentido del voto femenino que sería decisivo en el triunfo de las derechas. Pero Margarita Nelken no participó en el debate parlamentario porque su elección como diputada no se confirmó hasta el 18 de noviembre, por problemas con su nacionalidad, cuando ya había sido aprobado el sufragio femenino en las sesiones de Cortes de 30 de septiembre y 1 de octubre de 1931.

Reconocido el derecho al voto de las mujeres en la Constitución de 1931, aprobada por las Cortes Constituyentes españolas el 9 de diciembre de 1931, la primera vez que pudieron ejercer ese derecho fue en las elecciones municipales de abril de 1933.

Los primeros meses de la II República fueron de gran movimiento ciudadano al que se incorporaron también las mujeres. Se crearon multitud de asociaciones femeninas en la provincia de Ciudad Real, como en Manzanares, Acción Ciudadana Femenina (10 julio 1932), Juventud Católica Femenina (24 de junio de 1932) o Campo de Criptana, Sindicato Femenino (13 abril de 1932), Asociación Femenina de Acción Popular (8 de abril de 1933), Grupo Femenino Socialista en 1933, Juventud Católica Femenina de la Parroquia (18 de junio de 1934), Juventud Femenina de Acción Católica (27 de febrero de 1936) y Agrupación Femenina Antifascista (27 de febrero de 1936).

[1] Clara Zetkin (1857-1933). Dirigente comunista alemana, reconocida como luchadora por los derechos de la mujer. Participó en el congreso fundacional de la Segunda Internacional Socialista en 1889. Editó en Stuttgart, el periódico de mujeres socialistas Die Gleichheit ("Igualdad"), que se publicó entre 1892 y 1917. En 1907 colaboró en la fundación del Congreso Internacional Socialista de Mujeres, y en 1910, en el contexto de una conferencia de mujeres socialistas celebrada en Copenhague, propuso que el 8 de marzo fuese el Día Internacional de la Mujer, resolución que quedó aprobada desde entonces. Amiga personal de Lenin y de la escritora y activista revolucionaria Rosa Luxemburgo, Zetkin organizó la primera conferencia internacional de mujeres contra la Primera Guerra Mundial en 1915.
[2] www.almendron.com/artehistoria, El Voto Femenino en España
3] AROCA MOHEDANO, Manuela, “Biografías de mujeres socialistas”.
[4] Marta del Moral Vargas, “El Grupo Femenino Socialista de Madrid (1906-1914)”, Cuadernos de Historia Contemporánea, 2005, vol. 27
[5] Virginia González Polo, (1873-1923) Nacida en un medio obrero, hija de una tejedora, su trabajo fue fundamental en el intento de abrir una brecha en la ideología masculina dominante en su propio partido y en el sindicato. En 1910 se instaló en Madrid donde formó parte del grupo femenino del PSOE. Fue vocal del Comité Nacional del PSOE de 1915 a 1918 y Secretaria Femenina de la Comisión Ejecutiva en 1918-1919. abandonó el PSOE en abril de 1921 ingresando en el Partido Comunista de España partidaria de la III Internacional. En 1922 fue nombrada Secretaria Femenina del Comité Central del Partido Comunista de España.
[6] El País, 12 de diciembre de 1917.
[7] Carmen de Burgos y Seguí, Colombine (Níjar, Almería, 19 de diciembre de 1867 - Madrid, 8 de octubre de 1932), fue una periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer española. Se la considera la primera periodista profesional en España y en lengua española por su condición de redactora del madrileño Diario Universal en 1906, periódico que dirigía Augusto Figueroa. Firmó también como Raquel, Honorine y Marianela.
[8] El Heraldo de Madrid, 26 de marzo de 1907.
[9] Escritora y crítica de arte. Su padre era de origen alemán y se estableció desde muy joven en Madrid como joyero. En 1919 publicó su libro La condición social de la mujer en España: su estado actual, un posible desarrollo y fundó en el barrio de Ventas de Madrid la primera Casa de los Niños que hubo en España para madres trabajadoras. Elegida diputada por Badajoz en la candidatura del PSOE en octubre de 1931 en la repetición de las elecciones para cubrir las vacantes producidas por la renuncia de los diputados que en junio había obtenido actas dobles. Se dio la curiosa circunstancia de que fue candidata a diputada sin tener la nacionalidad española y sin estar afiliada al PSOE. La Agrupación Socialista de Badajoz decidió presentar una mujer por carecer de representación femenina la minoría socialista en el Parlamento y la designación se hizo sin conocer sus circunstancias personales. El aspecto legal de la nacionalidad quedó solucionado al contraer matrimonio con un ciudadano español (Martín de Paúl y de Martín Barbadillo, que fue Cónsul General de España en Amsterdam) y con gran polémica la Agrupación Socialista de Madrid le concedió el ingreso pocos días antes de su elección como diputada.

Volvió a ser elegida diputada por Badajoz en las elecciones de 1933 y 1936. En la legislatura 1933-1936 formó parte de las Comisiones de Presidencia y de la de Pensiones y en la legislatura 1936-1939 de la de Instrucción Pública. Miembro del sector de la izquierda del PSOE. En 1934 formó parte del Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo y tras la revolución de octubre se le quitó la inmunidad parlamentaria pidiéndosele veinte años de cárcel. Logró salir de España con ayuda de la Embajada de Cuba en Madrid. Residió en París y en la Unión Soviética.

En diciembre de 1936 se afilió al Partido Comunista de España. Al finalizar la guerra civil se exilió a París y tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial se trasladó a Rusia. Llegó a México a finales de 1939 donde falleció en dicha ciudad el 9 de marzo de 1968.
[10] El Día, 13 de enero de 1917
[11] El Socialista 19 julio 1920 y PIZARRO RUIZ, Luis y LÓPEZ GARCÍA, Julián, “Cien años para la libertad”, Agrupación Socialista de Puertollano, 2011
[12] PIZARRO RUIZ, Luis y LÓPEZ GARCÍA, Julián, “Cien años para la libertad”, Agrupación Socialista de Puertollano, 2011, página 101, El Socialista, 22 de julio de 1920
[13] Gaceta de Madrid, 9 de marzo de 1924
[14] AROCA MOHEDANO, Manuela, “Biografías de mujeres socialistas”.
[15] MARÍN ECED, Teresa, “Biografía de Leonor Serrano de Pablo en Educación, Ciencia y Cultura en España, auge y colapso (1907-1940)”, Almud ediciones 2012
[16] Gaceta de Madrid, 10 de mayo de 1931
[17] SANCHO CALATRAVA, José Antonio, “Elecciones en la II República, Ciudad Real, 1931-1936”, BAM, Diputación de Ciudad Real, 1989. páginas151-152

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